Las guerras de religión y el cambio de dinastía en Francia

Asolaron Francia durante 36 años con ocho interminables guerras de religión

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Durante la segunda mitad del siglo XVI se vivieron las guerras de religión en Francia. Desde 1562 a 1598, Francia vivió una cruenta etapa de guerras entre católicos y protestantes que parecían no tener fin. Era el comienzo de las guerras de religión en Europa que se alargarían hasta bien entrado el siglo XVII.

Paz de Cateau-Cambrésis

La ansiada paz entre España y Francia, Paz de Cateau-Cambrésis de 1559, ponía fin un largo enfrentamiento entre ambas potencias, pero la repentina muerte del rey francés Enrique II en los torneos conmemorativos, dio al traste la idea de paz y colaboración entre los dos países para frenar a oleada calvinista que había entrado en Francia.

Enrique II estaba casado con Catalina de Médici, hijo del señor de Florencia Lorenzo II de Médici. El matrimonio tuvo una enorme descendencia, hasta 10 hijos, de los que tres de ellos alcanzarían el trono francés, aunque sin excesiva fortuna ni en la política ni en su descendencia, pues nadie podía imaginar que con ellos terminaría la dinastía. Entre sus hijas destacaron Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II y Margarita, conocida por Margot, que se casó con Enrique de Borbón, que sería rey de Francia como Enrique IV y el comienzo de una nueva dinastía.

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Matanza de San Bartolomé de 1572

Tras el fatal desenlace de Enrique II, alcanzó el trono su primogénito Francisco II, casado con María Estuardo (y por tanto rey de Escocia por matrimonio). El monarca que puso su gobierno en manos de los católicos, liderados por el duque de Guisa, lo que provocó un intento de rapto del rey por los calvinistas, conocido como la Conjura de Amboise. Pero poco duró su reinado y falleció por una infección en 1560. El siguiente en la sucesión era Carlos IX, que era menor y fue su madre, Catalina de Médicis, quién se ocupó del reino hasta 1570.

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Catalina de Médicis

Las Guerras de Religión

En 1562 dieron comienzo las guerras de religión en Francia, hasta un total de ocho enfrentamientos con intermitentes periodos de paz, donde las posturas fueron radicalizándose con escenas tan dantescas como la Matanza de San Bartolomé, que la noche del 23 de agosto de 1572 se cobró la vida de varios miles de hugonotes en toda Francia, aunque fue especialmente cruenta en París. Una de las víctimas fue el almirante Coligny, líder de los hugonotes. Pese a todo los protestantes fueron consiguiendo ciudades afines a sus propósitos entono a su capital, La Rochelle.

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Enrique III y Carlos IX

Enrique III, de Polonia a Francia

En 1574 falleció Carlos IX y su hermano Enrique debió regresar a toda prisa y renunciar al trono de Polonia, que se le había otorgado un año antes. El nuevo rey como Enrique III, apoyó en principio a los católicos pero pronto entró en los juegos de poder cambiando de bando, lo que provocó la formación de la Liga Católica en 1576 y de nuevo la reanudación del conflicto. Su imposibilidad para tener descendencia, situaba a su hermano pequeño Francisco, duque de Alençon y de Anjou, como el siguiente en la línea de sucesión. Pero todo se frustró en 1584. La tuberculosis acabó con él, dejando a la casa Valois sin herederos. Ganaba enteros Enrique de Borbón, protestante e hijo de Antonio de Navarra, que se intitulaba rey de Navarra. La alternativa católica era el Cardenal Borbón, apoyado por la liga Católica y el papa Sixto V.

La Guerra de los Tres Enriques

En 1585 comenzaba la octava y última de las guerras de religión y las más sangrienta de todas. Toma el nombre debido a que enfrentó a Enrique III, Enrique de Borbón y Enrique de Guisa. El rey estaba más preocupado por la política que por los problemas religiosos, y negociaba con los protestantes.

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Los tres enriques: Enrique III, Enrique de Borbón (Enrique IV) y Enrique de Guisa

El duque de Guisa, apoyado por la Liga Católica y España, provocó revueltas en París contra el rey y este ordenó su asesinato, lo que desencadenó el levantamiento de los católicos contra el monarca. En 1589 un monje asesinó al rey quedando el trono en disputa entre Enrique de Borbón y el Cardenal Borbón (Carlos X). Terminó imponiéndose el hugonote cuando quedó como único aspirante en 1590, tras la muerte del cardenal. Un último y desesperado intento católico fue remota posibilidad que tenía la hija de Felipe II, Isabel Cara Eugenia, que reclamaba sus derechos como hija de Isabel de Valois.

París bien vale una misa

Frase ATRIBUIDA a Enrique IV
(PROBABLEMENTE apócrifa)

Enrique de Borbón, aunque era protestante fue práctico y se acercó a los católicos, llegando a consagrarse en la fe católica en la catedral de Chartres en 1594. Es por lo que se le asocia la famosa frase, probablemente apócrifa, de “París bien vale una misa“. Enrique entraba en París y los españoles salían de la capital. La Liga Católica se había dividido entre los que apoyaban a la hija del monarca hispano frente a los que preferían buscar la paz con Enrique, que había conseguido apoyos de Inglaterra, las Provincias Unidas y los príncipes protestantes.

La esperada paz de Vervins

Finalmente en 1598 se logró poner el fin al conflicto que había durado demasiado y había agotado a ambas partes. Se firmó la Paz de Vervins que trajo consigo el Edicto de Nantes, donde se reconocían los derechos políticos y de culto de los protestantes en Francia. Curiosamente excluía el culto calvinista en París. España y Francia firmaban una paz sellada entre Felipe II (pocos meses antes fallecer) y Enrique IV.

El final de las guerras de religión implicaron una importante crisis económica para Francia pero fortaleció la monarquía bajo la nueva dinastía, y formó una base sólida gracias a la connivencia religiosa que le llevaría en pocas décadas a ser la principal potencia europea.

Edicto de Nantes

Formado por 93 artículos y 56 decretos, destacaban 3 apartados importantes:

  • Libertad de conciencia y culto (aunque restringido): Los hugonotes podían hacerlo en sus ciudades pero seguía prohibido en París ni en la corte y tampoco podían acceder al ejército.
  • Amnistía general
  • Acceso a la política: Los hugonotes podía acceder a los cargos administrativos y políticos.

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