El emperador asesino de búlgaros

El imperio Bizantino y el Búlgaro tenían el mismo objetivo: la expansión de sus respectivos territorios, lo que les llevaría al inevitable enfrentamiento.

En julio de 1014 se iban a enfrentar las huestes del emperador bizantino Basilio II con las del zar búlgaro Samuel. El ejército del primero partió de Constantinopla para atacar a los búlgaros en su territorio. El zar decidió pasar a la defensiva y mandó construir una serie de empalizadas para cortar el paso al enemigo, pero el bizantino envío parte de su ejército al mando de su general Nicéforo Xifias por las montañas para tomar por sorpresa la retaguardia búlgara. Esta jugada pasó inadvertida para los defensores, que se encontraron entre dos frentes. y no tuvieron opción en la batalla. Fueron literalmente masacrados, pero los que no perecieron en el combate desearían haberlo hecho.

Se estima que entre 10.000 y 15.000 búlgaros pudieron ser hechos prisioneros. La órdenes del emperador fueron trágicas para los cautivos. Hicieron grupos de 100, de los cuales a 99 les dejaron ciegos y al sobrante de la centena le respetaron un ojo, que le permitiría guiar de vuelta a casa a sus compañeros. El zar búlgaro tuvo que presenciar todo el “espectáculo” y fallecería ese mismo año de un infarto, quizás causado por la dantescas imágenes que presenció de sus soldados. En sólo cuatro años el ejército bizantino completó la conquista completa de Bulgaria y los limes del imperio llegaron hasta el Danubio.

Debido a la enorme brutalidad de Basilio II, a partir de entonces se le dio el sobrenombre de “el asesino de búlgaros”.

basilio II el asesino de bulgaros

Basilio II “el asesino de búlgaros”

Fuente: “1001 batallas que cambiaron el curso de la historia”, R. G. Grant, Grijalbo, 2012.

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