Luis XVII, el rey coronado en la intimidad

Tras la ejecución de Luis XVI, su hijo Luis Carlos era el siguiente en la sucesión por el trono de Francia

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Luis Carlos de Borbón Luis XVII

¿Alguna vez te has preguntado por qué el último rey de Francia antes de la revolución fue Luis XVI y el de la restauración Luis XVIII? ¿Y el XVII?

Luis Carlos de Borbón, el delfín

Luis XVII es Luis Carlos de Borbón (1785-1795), el último hijo varón de Luis XVI y María Antonieta. Luis Carlos se convirtió en delfín de Francia tras la muerte de su hermano Luis José en 1789. Con la caída en desgracia de su padre con la Revolución Francesa (pese a que inicialmente se formó una monarquía parlamentaria), el delfín se convirtió en “rey”. El 21 de enero de 1793 ascendía al trono cuando los jacobinos guillotinaron a su padre. Pese al reconocimiento de las potencias europeas (Inglaterra, Austria, Rusia, España, Prusia y Estados Unidos, entre otros), siempre contrarias a las ideas liberales de la nueva Francia, el país había instaurado una República. Eso de “¡El rey ha muerto! ¡Viva el rey!” está muy bien pero la familia de Luis XVI se encontraba en la prisión del Temple de París, aquella que fue levantada por la orden de caballeros. La familia real no tuvo una estancia nada agradable bajo la estricta supervisión de delegados jacobinos.

María Antonieta y Luis XVI
María Antonieta y Luis XVI

La coronación en la prisión

La madre del nuevo rey, María Antonieta, su hermana y su tía acompañaban al joven monarca que aún no había cumplido los 7 años de edad. Desde el fatal momento que supieron de la ejecución, su madre empezó tratarle como rey e incluso realizó una coronación en la intimidad de su habitación en la prisión. Con lo poco de que disponían, una noche la reina madre improvisó una especie de altar y con los evangelios y algo que hizo de cetro, espada y corona, realizaron el acto de coronar a Luis XVII. Para las necesidades materiales, María Antonieta contó con la colaboración del comisario Michonis que ayudó incluso con la presencia de un obispo para hacerlo todo más o menos legítimo. Tras la consagración del prelado, situaron al niño en un improvisado trono ante el que todos se postraron de rodillas.

Luis Carlos de Borbón Luis XVII
Luis Carlos de Borbón, Luis XVII

No se sabe el día exacto del acto, pero por fuerza debió ser entre el 21 de enero y el 3 de julio, día que le separaron de su madre y resto de la familia a los que no volvió a ver.

El duque de Orleans accedió por sorpresa a la estancia y fue duramente increpado por María Antonieta que le acusó de matar al rey y le preguntó si también quería matar a otro, refiriéndose a su hijo. El duque, llamado Felipe Igualdad entre los revolucionarios, se marchó y le respondió que “el verdadero rey es el que manda” y que su hijo no era más que un “preso ilustre”. Felipe de Orleans se había unido al levantamiento con el estallido revolucionario aunque eso no le libró de la guillotina.

“El verdadero rey es el que manda”
Felipe Igualad, duque de Orleans

Podemos decir que la coronación fue el único momento de gloria del joven Luis Carlos, ya que que una vez separado de su familia vivió un auténtico calvario. El zapatero Antonio Simón fue el encargado de su cuidado y no debió ser muy amable. Entre otras cosas le enseñó a gritar ¡Vivan los sansculotes!, pero lo peor aún estaba por venir. Nunca supo que su madre había sido ejecutada.

Luis XVII prision del temple
El joven Luis Carlos de Borbón durante su cautiverio en la prisión del Temple

Caen los jacobinos

Junto a Robespierre cayeron muchos jacobinos, entre ellos Antonio Simón. Gran parte de ellos pasaron por la guillotina el 28 de julio de 1794. Poco se sabe del joven monarca tras la salida de la cárcel del zapatero comisario. Lo único cierto es que menos de un año después, el niño fallecía probablemente de tuberculosis o por lo menos eso indicó el médico en su acta de defunción. Era 8 de junio de 1795 y tenía poco más de 10 años, de los cuales dos había “disfrutado” del trono de su padre en lamentables circunstancias. Fue enterrado en el cementerio de Santa Margarita. Unos días más tarde la noticia llegó a su tío el conde de la Provenza, que se encontraba exiliado. Sería el futuro Luis XVIII tras la restauración después de la caída de Napoleón. Era hermano de Luis XVI y también de Carlos X, siguiente en subir al trono y a la postre el último Borbón de Francia. Los tres eran hijos de Luis Fernando de Borbón, que no llegó al trono al fallecer antes que su padre Luis XV.

Los usurpadores del rey

Con la ausencia del único heredero varón de Luis XVI, surgieron una serie de personajes que trataron de hacerse pasar por el niño “desaparecido” (esto ya había sucedido por ejemplo con Sebastián I de Portugal). Aunque hubo varios, vamos a contar los dos principales.

Karl Wilhelm Naundorff fue el primero en aparecer en 1833. Un prusiano que curiosamente logró convencer a la antigua aya del pequeño Luis Carlos. Sin embargo el rey Luis Felipe I (Los Orleans alcanzaron el trono tras Carlos X) no tenía ganas de historias, ya tenía bastantes problemas con las revueltas internas y le mandó al exilio. En Inglaterra fundó una religión y murió en Holanda, donde su epitafio rezaba “Aquí yace Luis XVII. rey de Francia“. Incluso logró que le autorizaran que sus hijos llevaran el apellido Borbón.

El otro usurpador fue Pierre Benoit, cuya trama nacía de la supuesta huida del pequeño Luis XVII a Argentina, muriendo en Buenos Aires. Algunas novelas y la cultura popular dieron foco a esta leyenda, que se demostró totalmente falsa.

karl Wilhelm Naundorff
El impostor Karl Wilhelm Naundorff

Análisis de ADN del corazón del niño

corazon de luis XVII
Urna con el corazón de Luis XVII. Desde 2004 en la capilla de los Borbones en la Basílica de Saint-Denis.

Gracias al ADN se pudo probar que efectivamente el niño rey había fallecido en la prisión parisina. Milagrosamente se había conservado su corazón y guardado en alcohol tras su autopsia. En 1998 se realizó un análisis de ADN con restos de parientes de su madre y con cabello de la propia María Antonieta, que fue sustraído de sus objetos personales. Analizado en laboratorios diferentes, en el año 2000 se publicó que el código genético era idéntico y por tanto el corazón en cuestión era del pequeño Luis Carlos de Borbón. Un año antes otro análisis de ADN había descartado la opción Naundorff, cuyos restos fueron cotejados con otros de parientes del Borbón y demostraron la diferencia genética. Por fin se resolvió el misterio, solo había pasado un poco más de dos siglos.

Bibliografía: “Luis XVII, rey cristianísimo de Francia” (Rey y Cabieses, Amadeo-Martín)
Imágenes: historia.fr / Wikipedia / La Charte de Fontevrault / History.com / Adobe Stock

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