La monarquía en Roma, el camino hacia la República

Desde la fundación de la ciudad se instauró una monarquía que diseñó las primeras instituciones de la ciudad

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monarquia en Roma

Según nos muestra la tradición, Roma fue fundada por Rómulo como una monarquía en el año 753 a.C. Mucho antes de la llegada del gran Imperio romano o de la República, existió una monarquía durante siglo y medio que dio forma a la legendaria ciudad.

Roma y la mitología

La mitología nos dice que el troyano Eneas llegó al Lacio tras la Guerra de Troya y que su hijo Ascanio fundó una ciudad llamada Alba Longa. Años después, Numitor fue destronado por su hermano Amulio. Para asegurarse el trono arrojó al río a los hijos que su sobrina Rea Silvia había engendrado con el dios Marte. Estos niños fueron rescatados y amamantados por una loba. Un pastor los encontró y les llamó Rómulo y Remo. Estos se vengaron y asesinaron al rey Amulio. En lugar de quedarse en Alba Longa, decidieron fundar su propia ciudad: Roma, en la que terminó reinando en solitario Rómulo por las razones que ya sabéis.

El origen del nombre de Roma puede ser de Rumon, la antigua denominación del río Tíber. Lo que se sabe es que en sus comienzos era un conglomerado de aldeas y no se puede considerar una verdadera ciudad hasta el siglo VI a.C.

La monarquía romana

Existieron siete reyes antes de la llegada de la república en el año 509 a.C., que formaron dos dinastías. La Latino-Sabina (753-616 a.C.) y la Etrusca (616-509 a.C.).

Dinastía Latino-Sabina

Creada por Rómulo con la fundación de la ciudad, le siguieron tres monarcas más, Numa Pompilio, Tulio Hostilio y Anco Marcio.

El más importante fue su fundador, Rómulo, que diseñó que primer sistema institucional de la ciudad, con el senado y los comicios curiados que eran las primeras formas políticas de la ciudad eterna. Fue formada bajo la unión de siete aldeas circundantes y se refugió en el Capitolio, el lugar donde existía mayor población ya que la ciudad no pasaba de ser una más en el conglomerado existente en la península itálica. Aún restaba mucho tiempo para convertirse en una ciudad dominadora.

Con Numa Pompilio llegó el origen sabino de la dinastía y creó los principales sacerdocios y el pomerium, un terreno sagrado al que ni el ejército no podía acceder. Los dos últimos reyes de la dinastía son considerados monarcas guerreros con los que aumentaron los enfrentamientos con las ciudades vecinas. Tulio Hostilio acabó con la ciudad Alba Longa, logrando así el importante control de las salinas de la desembocadura del Tíber. Anco Marcio continuó la labor guerrera y destruyó aldeas circundantes, lo que permitió a Roma aumentar su territorio.

Monarquía Etrusca

Poco se sabe del comienzo de esta dinastía, y si fue por el dominio o influencia de los etruscos en la ciudad, lo que sí se conoce es que no llegaron al poder mediante la violencia. El primero fue Tarquinio Prisco, bajo el cual Roma se convirtió en hegemónica en el Lacio. Aumentó las obras públicas en la ciudad, entre ellos el Templo Capitolino, bajo la triada de dioses Júpiter, Minerva y Juno.

triada capitolina
Triada Capitolina: Minerva, Júpiter y Juno

Tras él llegó el más importante de todos los monarcas romanos: Servio Tulio. Bajo su mandato Roma alcanzó un enorme desarrollo económico y social. Dotó de una muralla a la ciudad, el Muro Serviano, y creó importantes reformas territoriales, políticas y militares. Dividió Roma en 20 tribus y cinco clases dependiendo de su nivel económico. Formó los comicios centuriados (sustituyendo a los curiados) dando forma política y militar a la ciudad. Aquí aparecen las centurias (unidad militar de 100 hombres), donde cada tribu, y dependiendo de su clase económica, debía mantener un número de centurias para defender la ciudad y cada centuria les aportaba un voto. Bajo Servio Tulio aparecen los iurones y seniores (origen de junior y senior) que definían la edad para ir la guerra. Este monarca es clave es la historia de Roma y en su desarrollo. Pero fue asesinado por Tarquinio el Soberbio, que fue un tirano y provocó el final de la dinastía. Hubo varias causas que motivaron el fin del sistema monárquico. Existía un descontento patricio por las reformas que había realizado Servio Tulio y tras los problemas exteriores provocados por una invasión etrusca de Roma, causó un aumentó del clima antimonárquico que acabaron con el rey y establecieron la República en el año 509 a.C. Pero con ella no acabaron los conflictos internos. Al frente de la misma se situaron los oligarcas patricios aumentando las desiguales sociales. Fue el comienzo del enfrentamiento patricio-plebeyo que duraría dos siglos, pero eso ya es otra historia.

Servio Tulio
Servio Tulio, el monarca más destacado de Roma

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