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La importancia del III Concilio de Toledo promovido por Recaredo 

20/04/2021

Recaredo fue el primer rey visigodo que se convirtió al catolicismo

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Recaredo fue el primer rey visigodo que se convirtió al catolicismo lo que significó un enorme cambio para un reino de mayoría arriana. El punto de inflexión de este proceso fue sin duda la celebración en el año 589 del III Concilio de Toledo, donde el monarca trataba de alcanzar la unidad religiosa

Tras la muerte de su padre Leovigildo, Recaredo llegó al trono en el año 586, aunque su progenitor ya le había asociado muchos años antes. Al igual que su padre, trató de lograr la ansiada unificación religiosa, pero con dos importantes diferencias. La primera debido a que su padre lo intentó en la fe arriana, mientras que Recaredo haría lo propio en la católica. La segunda diferencia es que en hijo sí que lo logró.  

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Leovigildo y Recaredo. Padre e hijo. ambos intentaron la unificación religiosa del reino aunque de credos distintos.

La repentina conversión de Recaredo, apenas 10 meses después de llegar al trono, suscitó grandes revueltas sobre todo entre la alta aristocracia visigoda y el clero arriano. 

Entre el 587 y el 589 Se produjeron tres revueltas de consideración. El obispo de Mérida, el obispo de Toledo junto con su madrastra Gosvinta y el obispo de Narbona, lideraron estas revueltas. De todas ellas destacó la producida en la Septimania, que contó con importantes nobles entre los sublevados y el apoyo del reino merovingio de Borgoña.

Leovigildo y su hijo Recaredo intentaron la unificación religiosa del Reino visigodo. El padre fracasó con el arrianismo y el hijo logró la unificación bajo el catolicismo.

Sin embargo todas las revueltas fueron sofocadas y en el año 589 llegó el gran momento de Recaredo. Convocado por la insistencia de personajes tan importantes como Leandro de Sevilla o Eutropio, Obispos de Sevilla y Valencia respectivamente, reunió a 62 obispos y muchos otros representantes tanto del clero cómo de la nobleza visigoda. 

La importancia del III Concilio de Toledo es no es solo la unificación religiosa bajo el credo católico, sino la promulgación de la monarquía visigoda como cabeza de la Iglesia. De esta forma el monarca asumía el liderazgo como príncipe católico tanto en lo terrenal como el lo espiritual. 

Es a partir de este concilio cuando se puede hablar de Reino Católico de Toledo, con su rey como máximo representante de la ortodoxia católica

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Conversión de Recaredo“, lienzo de Muñoz Degrain (1888) situado en el Senado de España.

El Concilio tuvo dos partes, una primera donde el propio monarca relató su conversión, haciéndola pública. En la segunda se trató de la aprobación de 23 cánones referidos principalmente a la organización de la Iglesia y a temas disciplinares. La disposiciones que salieron del concilio fueron elevadas al rango de ley civil por el monarca. 

Además en el Concilio se pronunciaron los anatemas contra corrientes que ya se habían condenado como heréticas, de las que destacaba la promulgada contra el arrianismo en el Concilio de Nicea del año 325.  Algunos obispos abjuraron del arrianismo, un total de ocho, y se convirtieron a la nueva religión del reino, aunque fueron muchos menos de los que pretendía el monarca. 

En el año 590 volvió a sufrir otra conspiración para acabar con su vida, pero también fue frustrada. En general, Recaredo siempre fue muy conciliador con la nobleza visigoda e incluso restituyó parte de los bienes que les habían confiscado con anterioridad. 

Aunque los años finales de su reinado tuvo que guerrear contra bizantinos o vascones, se puede decir que había cumplido su gran objetivo de unificación religiosa. Al menos en eso su padre estaría orgulloso. Como curiosidad existe la leyenda de que Leovigildo se convirtió al catolicismo antes de fallecer, algo que no está probado y que probablemente no sucediera. Lo más factible es que se tratara de un intento de legitimar la posterior conversión de Recaredo ante un pueblo de mayoría arriana.  

Recaredo murió en el año 601 de manera natural, algo poco frecuente entre la larga lista de los reyes godos por el famoso morbo gótico. Su hijo y heredero Liuva II no tuvo tanta suerte, pero eso ya es otra historia.