El Calígula Cristiano, el peor papa de la historia

Juan XII fue acusado de incestos, violaciones, muertes y una larga lista de escándalos que le coronan como el peor de la lista

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papa fornicario juan xii

Al trono de San Pedro ha llegado muchos juanes, de hecho es el nombre más repetido en la lista con 23 (en realidad fueron 22 ya que Juan XX nunca existió. En 1276 el cardenal Pedro Julião, se saltó el XX y se numeró como Juan XXI). Pero de todos ellos, Juan XII es probablemente el peor papa de todos como ahora veremos. Sí, mucho peor que el papa Borgia.

En el año 955 fue elegido papa Octavio de Túsculo, hijo de Alberico II, el poderoso señor de la ciudad. Escogió el nombre de Juan, el pescador de Galilea, aunque poco se iba a parecer al que fue uno de los más destacados discípulos de Jesús.

Conocido como el “Papa Fornicario” nos da a entender como debió ser el personaje. Al igual que el romano Calígula, también le gustaban mucho las orgías sexuales. Era muy generoso con sus amantes, a las que no dudaba en regalar incluso cálices de oro, pertenecientes, claro está, a la iglesia. Tal era su desenfreno sexual que fue la causa de su muerte.

Juan XII (955-963), alcanzó el pontificado con sólo dieciocho años, quizás ni los había cumplido, siendo el papa número 130. Además de sus pasiones sexuales, tampoco le hacía ascos al juego ni a la caza, aficiones que solía frecuentar más que las iglesias.

Oton I y Juan XII
El emperador Otón I y el papa Juan XII

Coronó emperador a Otón I, pero cuando el de Sajonia abandonó Roma se lo ofreció a otro. Al final el alemán, harto de que ofreciera la corona al mejor postor, regresó a Roma y convocó un sínodo para elegir un nuevo pontífice. Fue el momento para que todos los que habría sufrido al Fornicario destaparan sus vergüenzas. Juan XII, que había huido de Roma, no apareció ni siquiera para defenderse de las numerosas acusaciones en su contra.

Sin embargo, volvió de nuevo en cuanto el emperador salió de la ciudad eterna. Depuso al que había salido del sínodo, León VIII, y una vez de nuevo en el trono aprovechó para vengarse de sus acusadores. A un cardenal que le había acusado de ordenar obispo a un niño de 10 años en un establo, le arrancó la nariz y la lengua. A otro lo castró causándole la muerte.

En los ocho años que duró su pontificado, desvalijó el tesoro papal y convirtió su palacio en una casa de meretrices. Se le acusó de violar a multitud de mujeres y de practicar incesto hasta con su madre y hermanas. Su final, como no podía ser de otro forma, llegó en pleno acto sexual. Un marido celoso sorprendió a su mujer en el lecho papal, y de un martillazo acabó con él.
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6 Comentarios

  1. Gracias por el relato y por ilustrarnos, desconocia esta historia, sorprendente, me gustó, espero otras, felicidades. Jaicas.

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