José de Ribera ‘Il Spagnoletto’… nadie es profeta en su tierra

Desarrolló su carrera artística fuera de España y fue reconocido siglos después

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jose de ribera il spagnoletto

Artículo actualizado el 21 octubre de 2020

¿Habéis escuchado alguna vez el dicho de “nadie es profeta en su tierra”? Pues eso fue lo que le ocurrió a nuestro protagonista, José de Ribera. Uno de los grandes pintores españoles que tuvo que poner tierra de por medio con su tierra natal para poder triunfar siglos después en ella.

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José de Ribera, il Spagnoletto

José de Ribera nace en Xàtiva (Valencia) en 1591 pero a una edad muy temprana viaja a Italia, donde va a permanecer prácticamente toda su vida artística hasta su fallecimiento en Nápoles en 1652, de ahí que sea conocido como “Il Spagnoletto”.

la trinidad jose de ribera
La Trinidad (1635). Museo del Prado (Madrid)

Es considerado el primero de los maestros pictóricos de la pintura española del Siglo de Oro y a su vez un artista que se conocía por toda Europa gracias a su gran capacidad como pintor, dibujante y grabador, lo que contribuirá a la difusión de su obra.

jose de ribera

Mi gran deseo es volver a España, pero hombres sabios me han dicho que allí se pierde el respeto a los artistas cuando están presentes, pues España es madre amantísima para los forasteros y madrastra cruel para sus hijos.”
(José de Ribera)

La técnica de José de Ribera

Desde el punto de vista técnico, las pinturas de José de Ribera se caracterizan por su grueso empaste, que les da una calidad táctil y que el artista empleó de manera muy efectiva para representar diferentes texturas y dar una impresión de tridimensionalidad monumental. Su obra ejercerá gran influencia en los creadores de su tiempo como Luca Giordano (1634-1705), uno de sus mayores discípulos en la corte napolitana y en donde podríamos observar ciertas semejanzas en el tratamiento del dorado en la obra La Trinidad de Ribera y La Asunción de la Virgen (ca. 1698) y posteriores como Velázquez, Zurbarán o Murillo y estas se reparten por grandes museos del mundo como el Prado de Madrid, el Louvre de París o la Gallería Borghese de Roma.

democrito jose de ribera
Demócrito (1630). Museo del Prado (Madrid)

En torno a 1611 viaja a Parma (Italia) en busca de la protección de la familia Farnesio. Tomará educación artística tanto en esa ciudad como en Roma, en donde vivirá con una colonia de artistas extranjeros y en donde conocerá la obra de Michelangelo Merisi, Caravaggio (1571-1610) del cual se iniciará en su tradición y se le acabará por considerar su mejor discípulo. Caravaggio es considerado el creador del Naturalismo (o la visión directa y sin idealizar de la Naturaleza) y se le conoce por su pintura de grandes contrastes, en donde un fuerte foco de luz diferencia con violencia las zonas claras y oscuras, marcando todos los rasgos de las personas o sentimientos.

José Ribera es considerado como el primero de los maestros pictóricos de la pintura española del Siglo de Oro

En el ambiente europeo de inicios del siglo XVII tras la Contrarreforma de la Iglesia católica, se crean nuevos conceptos y ordenanzas artísticas. Según el pensamiento contrarreformista (del cual la orden jesuita va a ser una de las grandes pregoneras) las imágenes debían parecer reales, humanas y tangibles de forma objetiva. De su época romana, Ribera muestra un estilo ligeramente evolucionado respeto a Caravaggio como se puede ver en la obra La Resurrección de Lázaro ya con la apariencia de un drama íntimo. A partir de ahora se rompe por completo con el manierismo, comienza con las figuras aisladas de apariencia cotidiana y humilde y la búsqueda de la sensibilidad a través de la experiencia. Surgen nuevas armonías de luz y color, acercando los personajes de los textos sagrados al espectador.

la resurreccion de Lazaro jose de ribera
La Resurrección de Lázaro (1616). Museo del Prado (Madrid)

Al servicio del virrey

En 1616 se conoce su instalación en Nápoles donde se casará con la hija de un pintor local con prestigio y entrará a trabajar para la corte y el virrey de la Monarquía Hispánica, ya instalada en la ciudad. Allí desarrollará toda su carrera pictórica gracias a estos y a las diferentes instituciones eclesiásticas de la ciudad. A través de los virreyes su obra entrará en España, y el rey Felipe IV poseerá entorno a cien obras suyas repartidas entre El Escorial y el Palacio Real.

el sileno ebrio jose de ribera
El Sileno ebrio (1626.) Museo di Capodimonte (Nápoles)

Su obra entra en España a través del virrey de Nápoles, en tiempos de Felipe IV

Santos, filósofos y mitología

Sus primeras obras napolitanas serán diferentes representaciones de santos en donde combina el tenebrismo con la emoción y los volúmenes. Además de temas religiosos, también va a cultivar otros géneros como filósofos de la Antigüedad o de la mitología clásica (algo impensable en la España contrarreformista) pero con un crudo realismo como este Sileno Ebrio del Museo di Capodimonte y de la cual también creó un grabado. El Sileno, mostrado como si fuese una escena festiva de la vida real, es mostrado con jocosidad e incluso ironía junto al dios Baco recostado en una gran tina, empleada para la vendimia de la uva. Pan, a la derecha mostrado como un fauno corona a su hijo Sileno con las hojas de parra así como otros objetos iconográficos alusivos a la naturaleza de la obra como la concha para beber el vino o el asno rebuznando impidiendo la violación de la ninfa Lotis tras la fiesta bacanal.

la mujer barbuda jose de ribera
La Mujer Barbuda (1631). Museo del Prado (Madrid)

En los años 30, José de Ribera crea imágenes de gran fuerza e impacto, de aspecto vulgar pero que parecen surgir del fondo neutro y oscuro como La Mujer Barbuda. Con el nuevo virrey, de gustos más refinados, comienza a incorporar los celajes a sus obras y abandona los marrones y grises por tonos más claros como en La Magdalena en Gloria, y finalizará la década con el Duque de Medina de las Torres, en donde surgen las diagonales compositivas, un sinfín de emociones y juegos cromáticos de luz, así como el abandono del tenebrismo inicial como podemos ver en la imagen El Sueño de Jacob (1639). Con clara influencia de la escuela veneciana en el manejo de la luz, Jacob aparece dormido en un escenario casi teatral con una iluminación que resalta su persona, que como un viajero cualquiera descansa arropado por su manto mientras los ángeles se elevan hacia el cielo casi difuminados en la diagonal trasera.

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El Sueño de Jacob (1639). Museo del Prado (Madrid)

El final de su obra

Su obra artística finalizará con un punto de vista bajo, que engrandece las figuras que quedan proyectadas hacia el cielo abierto y luminoso, quizás por la enfermedad que padeció, lo que también explicaría la atmósfera tan suave que rodea sus santos en escenas de oración o penitencia manteniendo igualmente sus modelos naturales como La Magdalena Penitente del Museo del Prado que cierra el artículo o La Trinidad, que lo abre.

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La magdalena penitente (1641). Museo del Prado (Madrid)

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