Heroínas en la Historia del Arte: Isabella d´Este

Es considerada como la primera gran mecenas femenina de la historia. Hoy la llamaríamos influencer

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isabel d'este

Si escuchamos la palabra “Renacimiento” automáticamente se nos viene a la cabeza nombres como los de Miguel Ángel, Rafael o Leonardo da Vinci. Son los artistas, los creadores de las obras que tenemos ante nosotros. Pero, ¿qué ocurre si escuchamos la palabra mecenas? Según la RAE, un mecenas es “la persona que patrocina las letras o las artes”. Es decir, gracias a ellos tenemos la gran mayoría las obras de arte que forman parte de la cultura material de un pueblo, y con ello de su historia. Ellos eran (y son) los que encargaban la mayoría de los encargos, producción y consumo de las obras de los primeros, aunque hoy en día quizás utilizaríamos la expresión influencer. Gracias al mecenazgo del Papa Sixto IV tenemos la Capilla Sixtina, al de Felipe II el Escorial, o a Luis XIV el Palacio de Versalles… Isabella d´Este fue una de ellos.

isabella d'este Tiziano
Isabella d’Este, Tiziano (1536)
Viena, Kunsthistorisches Museum

La importancia de la figura de la Marquesa de Mantua radica en la situación social que dominaba en la Edad Moderna, época en donde vivirá Isabella. Muchas mujeres ni siquiera podían firmar documentos sin la autorización de su marido. El entorno excluía a las mujeres fuera del marco institucional y social y el contraste entre las actividades propias de los hombres y las mujeres era claro.

El Matrimonio de Maria Domenico Ghirlandaiio
El Matrimonio de María. Domenico Ghirlandaiio (1486)
Capilla Tournaboi, de Santa María Novella, Florencia.

Observemos la obra El matrimonio de María de Domenico Ghirlandaio. A los laterales de la escena principal, veréis del lado izquierdo la mujer en la edad moderna: discreción y mirada seria, actitud recogida con la mirada baja y un ideal de modestia en todas ellas. Por el contrario, a la derecha, los hombres se mueven con total naturalidad, gesticulan, hablan, ríen y se desplazan por la escena libremente. Esta era la iconografía genérica que se correspondía con el papel de cada uno en la sociedad.

Isabella d´Este Gonzaga, marquesa de Mantua (1474-1539) es considerada por la historiografía como la primera gran mecenas femenina de la historia. Hija de Ercole d´Este (1431-1505) y de Eleonora de Aragón (1450-1493), abandona la corte de Ferrara en 1490 para casarse a la edad de 15 años con Francesco II Gonzaga, duque de Mantua. Fue educada por el humanista Battista Guarino siendo una avanzada en su tiempo. Hablaba latín y griego leyendo los textos antiguos de Virgilio o Cicerón, entendía de antigüedades (tenía su propio marchante) y a la par investigaba los descubrimientos que iban surgiendo en ese gran momento de cambios a través de la cartografía.

Ella ya estaba familiarizada con el modelo social del coleccionismo renacentista desde su corte nativa, en donde su padre ya les había inculcado a todos los hijos ese afán por la búsqueda y obtención de diversos objetos artísticos para su corte, lo que les facilitaba automáticamente mayor rango social (y a la par, político). Esto contribuirá a que durante el tiempo en el que su esposo estuvo preso tras las guerras de la Santa Liga ella se encargase directamente de las labores de gobierno y diplomacia de la corte de Mantua, al igual que al fallecimiento de Francesco en 1519, en donde quedará de regente. Por su mero nacimiento como mujer, necesitaba recalcar su estatus y posición en un clima de constantes luchas sociales y territoriales, más aún al no estar presente su esposo y ejercer ella directamente el poder.

Isabella d´Este, al igual que los príncipes, tuvo su propio Studiolo en donde recogerse para estudiar, meditar o retirarse de modo privado en el lugar donde guardaba sus objetos más queridos. El Monte Parnasso de Andrea Mantegna que actualmente podemos ver en el Museo del Louvre de París es una de esas grandes obras que todos los amantes del arte conocemos y que fue solicitada expresamente por Isabella. Hacia 1495 decidió que Mantegna realizaría un programa iconográfico según sus gustos para su Studiolo. El lienzo, realizado hacia 1497, fue durante mucho tiempo la única obra que se encontraba expuesta. Gran conocedora de la mitología, el tema, que gira en torno a la castidad y el amor, era recurrente en la literatura humanista. Ayudaba a exaltar las virtudes femeninas y su influencia positiva en el hombre.

En el centro, Marte (dios de la guerra) y Venus (diosa del amor) de cuya unión surge la Armonía, al aplacar ella el impulso guerrero masculino. Desde la gruta vemos a Vulcano (su esposo engañado) mostrándonos el amor carnal pero superado por la Armonía que reina en el mundo junto a las nueve musas danzantes con la música de Apolo (dios de la inteligencia). En el otro extremo, Pegaso (el caballo que transporta a los poetas) asiste junto a Mercurio (el mensajero de los dioses y dios de la elocuencia). Mantegna nos muestra todos los símbolos necesarios del buen gobernante (lucha, amor, descendencia, elocuencia, y conocimiento) en una sola escena.

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Medalla con el retrato de Isabella d’Este, Gian Cristoforo Romano (1505)
Viena, Kunsthistorisches Museum

Con el cambio de siglo, Gian Cristóforo Romano le haría un retrato de perfil sobre una medalla de oro y piedras preciosas. Ese modelo (o uno similar) será con el que ella obsequiaría a las personas distinguidas que trabajarían a su cargo en la corte. Otros grandes artistas como Leonardo da Vinci o Tiziano también la retratarán a través de este medallón. Mujer de gran espíritu y voluntad, diseñaba muchos de sus objetos como el tocado circular con piedras preciosas que usa en el retrato que abre el artículo. Cuando el cadornino hizo la obra a petición suya, bien entrado ya el siglo XVI le solicita que la muestre treinta años más joven. Al ver su resultado ella respondería al pintor con una de sus misivas indicándole «Dudamos haber sido, a la edad que sea, tan bella como en este retrato.»

Toda obra de arte muestra el sentido y la intención del mecenas que la haya encargado y eso era algo que todos los nobles del momento tenían muy claro, el encargo de Isabella en la figura de Mantegna o Tiziano no fue casuístico, todos se rifaban el aprecio y el trabajo de los artistas en su corte. Con el tiempo, ella los irá premiando con la entrega de la medalla que vemos a sus artistas más preciados a modo de reconocimiento.

«Dudamos haber sido, a la edad que sea, tan bella como en este retrato.»

Para construir su imagen en un mundo plenamente masculino, ella decidió realizarla a través de las artes y las letras. Gracias a ello se mantiene a día de hoy un archivo con más de sesenta mil cartas con personajes de la época tan importantes como Baldassare Castiglione (autor de “El Cortesano”), Leonardo da Vinci, Ariosto (autor de “Orlando Furioso” y en el que la menciona”), etc. Su figura sigue siendo estudiada a través del IDEA, el archivo sobre Isabella d´Este que se puede estudiar online y que analiza toda la importancia de esta gran heroína de la historia del arte en la edad moderna.

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Retrato de Isabella d’Este, Leonardo da Vinci (1500)
París, Museo del Louvre.

Las mujeres mecenas siguen más que vigentes hoy en día, de hecho, es muy probable que algunos de vosotros hayáis visitado alguno de sus centros como el centro Guggenheim de Venecia (mecenazgo de Peggy Guggenheim) o la colección de la Baronesa Carmen Cervera en el Museo Thyssen-Bornemisza en Madrid… Pero eso queda para otro día.

Artículo de Isabel SanJuan
Estudiante en la UNED
Guía Oficial de Turismo en Madrid, Toledo, Galicia e Islas Cíes.
isabelsanjuen.com
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Fuentes:
    • RIBOT, L.: “Historia del Mundo Moderno”, Marcial Pons, 2017.
    • URQUÍZAR HERRERA, A., ÁMARA MUÑOZ, A.:”Renacimiento”, Ramón Areces, 2019.
    • CÁMARA MUÑOZ, A.:”Imágenes del Poder en la Edad Moderna”, Ramon Areces, 2019.
    • http://isabelladeste.web.unc.edu/
Imágenes: wikipedia / wga.hu

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