Los arbitristas y las soluciones a la crisis del siglo XVII hispano

Los arbitristas fueron los testigos lucidos de su tiempo

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arbitristas

Los arbitristas formaron una corriente de pensamiento político que se desarrolló durante los siglos XVI y XVII en la Monarquía Hispánica. Dirigían proposiciones o arbitrios a la autoridad para poner remedio a problemas concretos, comúnmente de orden financiero y fiscal. 

Arbitristas: Etimología y definiciones

Arbitrio deriva de arbitrium, y a su vez de albedrío que es considerar una voluntad regulada con razón. Según el Diccionario de Autoridades, el primer diccionario de la lengua castellana publicado en el primer tercio del siglo XVIII, un arbitrista era que el que proponía medios para acrecentar el erario público o las rentas del príncipe, aunque la definición también dejaba constancia de la mala fama por ser perjudiciales y gravosos para los mismos.

“Los arbitristas fueron los primeros que tuvieron conciencia de la crisis castellana del siglo XVII, intentando remediarla”

Máximo García Fernández

Los arbitristas, como testigos de una época, fueron una consecuencia de la crisis que vivió la Monarquía Hispánica durante finales del siglo XVI y sobre todo en la primera mitad del XVII. Se les considera los primeros que tuvieron conciencia de la crisis, principalmente de la castellana que era el reino que soportaba la mayoría de las cargas. La Monarquía Católica universal iniciaba la caída tras su esplendor pasado, en una etapa de decadencia casi inevitable. No hay que olvidar que al final del reinado de Felipe II ya existen muestras de comienzo de la crisis. El monarca hispano no logró mejorar el panorama económico que había recibido de su padre Carlos el Emperador.

Algunos de esos problemas eran la excesiva presión fiscal, el aumento de precios, la crisis de hacienda, los endémicos problemas agrícolas, una ausencia de una industria potente, la decadencia del imperio colonial, la despoblación, continuas alteraciones monetarias o la existencia de demasiados rentistas. Estas fueron algunas de las causas que trataron de poner solución los arbitristas.

Movimiento arbitrista en la Monarquía Católica

Ya en las Cortes de 1575 aparecen memoriales de avisos, incluso existe una junta de arbitrios con los que Felipe II mantiene correspondencia. Ya en tiempos de Felipe III, tras la crisis de 1618 que provocará la caída del duque de Lerma, se sucede el movimiento arbitrista en los consejos, en las juntas o en cualquier ámbito de las ciudades. Los arbitristas trataban de buscar un diagnóstico de la crisis y la búsqueda de sus remedios. Se había formado un nuevo entorno político.

memorial gaspar gutierrez de los rios
Memorial “Noticia general para la estimación de las artes” de Gutiérrez de los Ríos

Los primeros arbitrios datan de los años 20 del siglo XVI y al final del reinado de Felipe II se propusieron centenares de ellos. Pero la época de los Austrias Menores fueron incontables. Con Felipe III florecen las reflexiones sobre los reinos y sus problemas con temas tan variados como la explotación agraria, la defensa de la industria, la corrupción y la obsesión de la sociedad con alcanzar el estatus de nobleza (ver el artículo Los hidalgos de bragueta), que repugnaba el trabajo manual y representaba un gran problema para el desarrollo económico.

Los principales arbitristas

    • Luis Ortiz era funcionario de hacienda y fue el primer gran arbitrista. Escribió “Memorial al Rey para que no salgan dineros de España” dirigido a Felipe II.
    • González  de  Cellorigo era abogado de la Chancillería de Valladolid y de la Escuela de Salamanca, envío dos memoriales a Felipe II preocupado sobre todo por la pasión con el oro y la plata. Proponía fomentar el trabajo y la industria.
    • Sancho de Moncada proponía nacionalizar la industria para lograr eficacia la hacienda real. Consideraba que gran parte de los problemas tenían origen en el descubrimiento de América y en la llegada de oro y plata.
    • Miguel Caxa de Leruela y Lope de Deza abogaban por solucionar los problemas en la agricultura, que consideraban el principal productor de riqueza del reino. Era la causa principal y endémica del reino por la falta de campos para cultivar que provocaba gran endeudamiento.  
    • Juan de Mariana era un teólogo jesuita que denunció el desmesurado aumento de la inflación a causa de la modificación del peso de las monedas. Acusaba directamente a los ministros del rey, lo que le llevó a la cárcel.  
    • Pérez de Herrera escribió un memorial sobre soluciones a la decadencia de la agricultura y la ganadería.  
    • Gaspar Gutiérrez de los Ríos fue un jurista que estudió Derecho en Salamanca. Su postura arbitrista trataba de dignificar el trabajo oponiéndose a la ociosidad, algo que buscaba gran parte de la sociedad tratando de reflejarse en la nobleza. Escribió el memorial “Noticia general para la estimación de las artes“.
    • Pedro de Valencia proponía una radical reforma agraria mediante su obra “Discurso de la tasa de pan“.
arbitrista juan de mariana
Juan de Mariana

Todos ellos buscaban llegar al rey con sus memoriales, proyectos o consejos para tratar de servir a mejorar el bienestar del país. Comúnmente los arbitrios, es decir las propuestas o remedios, eran elevados al Consejo aunque no todos eran escuchados. Más allá de resultar interesante para la prosperidad del reino o la solución de sus problemas, comúnmente requerían de un intermediario.

En el siglo XVII se acrecentó la crisis y los problemas económicos. Los arbitristas tenían como problema añadido el acceso al rey. Con Felipe III y Felipe IV, para cualquier contacto con el monarca se interponían los validos, lo que dificultaba que el monarca tuviera conocimiento real de los problemas y sobre todo de las propuestas de soluciones. Para ello tuvieron que buscar personas que intercedieran para poder conseguir el acceso real.

La mala fama de los arbitristas

Durante el Siglo de Oro el arbitrismo sufrió mala fama causada por alusiones literarias que trataban los arbitrios cómo peticiones ridículas o incluso absurdas. Entre los arbitristas existían honrados y de buena fe que realmente se movían para mejorar el bienestar del reino, pero también los sabía qué pretendían ganar la voluntad del monarca mediante promesas y soluciones de conveniencia. Fue durante el siglo XX cuando la historiografía rehabilitó a los arbitristas como testigos lúcidos de su tiempo.

Bibliografía:

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