Pericles y la democracia radical de Atenas

Los tiempos actuales son confusos en cuanto al uso que muchos hacen de la palabra democracia, pero hubo un tiempo, hace 2.500 años, que una ciudad se tomó realmente en serio esta palabra y la llevó a sus máximas consecuencias.

¿Qué es democracia?

Si vemos las definiciones de la RAE “forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos” o “doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder directamente o por medio de representantes”.

Es problema de toda democracia es impedir que los representantes empleen la soberanía para enriquecerse o beneficiar a otros en lugar de obrar en beneficio de la comunidad. Los griegos de Atenas hicieron todo lo posible para cumplir estos preceptos.

Grecia, camino hacia la democracia

La evolución de Grecia hacia la democracia fue algo realmente increíble y único en el mundo antiguo. Todo comenzó con Dracón. En 625 a.C. se le encomendó la redacción de un código penal que evitaba la mala aplicación de las leyes por parte de la aristocracia ateniense, al fin y al cabo eran los que monopolizaban las magistraturas. El derecho draconiano ya hacía referencia a nociones tan importante como que los ciudadanos eran todos iguales ante la ley,

Medio siglo después, a principios del siglo VI, apareció Sólon el legislador de Atenas por excelencia. Implantó una serie de reformas claves para la ciudad, tanto a nivel social, económico e institucional. Creó dos nuevas instituciones para dotar al pueblo de voz y voto: la bulé, un consejo formado 400 ciudadanos de cada una de las tribus y le heiliea, un tribunal popular masivo donde 6.000 ciudadanos eran elegidos por sorteo y donde cualquier ateniense podía apelar a una de las decisiones de los órganos superiores.

Tras un periodo de tiranía con Pisistrato, muy estable para Atenas que consolidó las reformas solonianas, y otro de terror y represión(1) con su hijo Hipias, en el 510 a.C. se iban a resolver parte de las disputas entre las oligarquías y el la masa popular. Clístenes, que contaba con el apoyo popular se impuso a Iságoras, el favorito de la oligarquía y de Esparta (Curiosamente en este este momento comenzaría la rivalidad entre Atenas y Esparta que culminaría en la Guerra del Peloponeso).

Clístenes, otro de los grandes nombres de la democracia ateniense, llevó a cabo una importante reforma territorial y sobre todo institucional. Introdujo como magistrados superiores (dentro del Arcontado) a los strategos en un número de diez, reelegibles anualmente y que llegarían con el paso de los años a ser la máxima autoridad en Atenas, tanto política como militar. El consejo o bulé, introducido por Solón pasó a ser de quinientos representantes, el “consejo de los 500”,  que hacía de representante del pueblo en las instituciones. Para evitar que algún ciudadano pudiera perjudicar o amenazar la soberanía popular, se instituyó el ostracismo, donde el pueblo podía votar que una persona fuera desterrada por un periodo de diez años.

Clístenes estableció una constitución favorable para el pueblo

(Aristóteles)

La pentecontecía de Atenas y la democracia radical

Se considera este periodo de 50 años, entre 478 y el 429 a.C. como la de institucionalización de la democracia radical, que significó no solo un florecimiento económico y cultural de la ciudad, sino también la consolidación de Atenas como Imperio.

En los primeros años de este periodo se favorecieron los intereses de la oligarquía, con nombres como Arístides o Cimón. Pero el 462 a.C. todo cambió con el nombramiento de Efialtes  como stratego. Quitó funciones al Areópago, institución controlado por la aristocracia y potenció aquellas que representaban al pueblo, como la Bulé y la Heiliea. Tras ser asesinado de manera misteriosa llegó al cargo Pericles.

Pericles elegido stratego

Pericles fue un intelectual de grandes convicciones democráticas. Muy influido por la obra de Clístenes, fue elegido stratego consecutivamente entre los años 443 y el 429 a.C., llegando a ser stratego supremo, autokrator.

Además de consolidar las obras legislativas de sus antecesores Clístenes y Efialtes, dio acceso al arcontado (magistratura superior) a la mayoría de los ciudadanos (solo se excluía a los tetes). Incluyó la retribución de aquellos que participaban en funciones políticas, lo correspondiente a un día de trabajo. Impuso un control de los candidatos que entraban al servicio público por parte de la asamblea y del consejo, obligándoles  así a cumplir las condiciones necesarias. Por último instauró un procedimiento mediante el cual todos aquellos que promoviera o aprobaran propuestas ilegales serían condenados a penas que podían significar la pérdida de la ciudadanía ateniense o incluso la muerte.

Con Pericles Atenas alcanzó la denominada democracia radical, donde los ciudadanos llegaron a tener el máximo grado de participación y control de las instituciones de su polis.

Guerra del Peloponeso y fin de la democracia ateniense

Desde Clístenes la rivalidad de Atenas y Esparta fue aumentando hasta llegar al enfrentamiento entre las dos principales potencias de Grecia, la Guerra del Peloponeso. Dos conceptos sociales y políticos opuestos, se iban a enfrentar en una guerra fratricida que significaría a la larga la derrota de ambas y el final del predominio de las ciudades estado. Pericles lideró brillantemente durante dos años a Atenas frente a su enemigo del Peloponeso, pero tras su muerte todo se precipitó. Atenas era la mayor potencia naval y Esparta dominaba el enfrentamiento terrestre.

Las derrotas atenienses precipitaron el final de la democracia radical de Pericles. En 411 a.C. se rompió el sistema político  con una nueva constitución oligárquica que suspendía las magistraturas, dominando el gobierno una serie personas que no tenían que  rendir cuentas. En una segunda fase una nueva constitución mixta maquilló un poco el poder ateniense.

En la fase final del conflicto, una serie de victorias navales a favor de Atenas obligó a Esparta a pedir la paz. Curiosamente los demócratas radicales de Atenas rechazaron la propuesta. Finalmente todo se torció para Atenas y sus aliados (Liga Ático-Délica), que en el 404 a.C. tuvieron que rendirse. La democracia de Atenas fue sustituida por una serie de oligarcas bajo control de Esparta. Había terminado la democracia de Atenas.

(1) Curiosamente la tiranía estaba bien vista en Atenas por los resultados que había conseguido, pero tras el despótico Hipias la tiranía comenzó a tener mala fama.

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