Meterse en camisas de once varas

El origen de esta frase que usamos tan a menudo está, al parecer, en época medieval. En aquellos tiempos era costumbre simbolizar la adopción de un niño o incluso adulto, por ejemplo cuando se buscaba un sucesor. Para este simbolismo se usaba una camisa, pero no una camisa cualquiera sino una lo suficientemente grande para que el protagonista “entrara” por la manga y “saliera” por el cuello. Esta última acción simbolizaba un parto (el cuello de la camisa hacía de útero femenino) y en ese momento era adoptado por la familia.

Las once varas del dicho es lógicamente una exageración que trata de indicar que hacía falta una camisa de grandes dimensiones para que entrara por la manga (¡11 varas equivalen a más de 9  metros!). Esta tradición no se realizaba sólo en los antiguos reinos cristianos de la península, sino en otras partes de Europa, incluso aún perdura en algunos países.

El significado actual de la frase indica el acto de meterse en asuntos que no nos incumben y de los que probablemente saldremos mal. Y no dista mucho de su origen real, pues el entrar de manera adoptiva en una nueva familia no siempre terminaba de forma amistosa.

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