Los hijos del papa Rodrigo Borgia

Rodrigo de Borja, latinizado como Borgia, fue el papa de Roma número 214. Pese a no ser favorito, se impuso a todos en las votaciones celebradas en agosto de 1492. Seguía la estela de su tío Alonso, que había gobernado la Iglesia como Calixto III a mediados del siglo XV.

Rodrigo llegó a Roma en 1449 tras la llamada de su tío y su ascenso fue imparable: obispo, cardenal y finalmente papa.

Mucho se ha hablado de los hijos del papa Rodrigo Borgia, sobre todo los más famosos, César y Lucrecia. Tuvo 9 hijos reconocidos y pese a pertenecer a la iglesia no evitó, ni siquiera disimuló, tener numerosas relaciones con mujeres. No debemos olvidar que pese a la famosa y poco verídica leyenda negra, esta era una práctica habitual en la iglesia bajo medieval. No era ni el primer ni último papa con amantes e hijos. Curiosamente solían llamarles “sobrinos”.

Los hijos del papa Rodrigo Borgia

El papa Rodrigo Borgia, Alejandro VI (Mitchellnolte)

De Pedro Luis a Isabel

Siendo ya cardenal tuvo su primera prole, de la que no ha trascendido el nombre de la madre. Así nacieron Pedro Luis (1462), Girolama (1469) e Isabel (1470). El primero, al que puso el nombre de su hermano asesinado tras el fallecimiento de Calixto III, era el que debía perpetuar su apellido y el título de duque de Gandía. Sin embargo falleció en 1488 a los 26 años. Girolama falleció con apenas 14 años. Es Isabel quien resultará un caso excepcional en cuanto a los vástagos del Borgia. Alejada de la política de su padre a diferencia de todos sus hermanos, se casó con un noble romano y vivió en relativa paz hasta 1547, siendo la más longeva de todos sus hijos.

Sus hijos más populares. César y Lucrecia

En 1474, tras regresar de un largo viaje como legado papal, conoció a Vanozza, Giovanna de Cattanei. Una mujer de la que poco se conoce y que estaría junto a Rodrigo hasta el final de sus días, y eso pese a tener otras amantes e hijos. Con ella tuvo a sus hijos más conocidos: César (1475), Juan (1479), Lucrecia (1480) y Jofré (1481).

Su padre tenía destinado altas cotas eclesiásticas para César, el primogénito (Pedro Luis ya había fallecido). César Borgia fue obispo de Pamplona en 1492 y consiguió el capelo cardenalicio en 1499. Sin duda su padre estaba convencido de que sería un nuevo papa para la familia. Sin embargo él pensaba de forma diferente y ansiaba comandar ejércitos, justo como su hermano Juan, duque de Gandía y general de los ejércitos pontificios. En 1497 era asesinado, un crimen del que nunca se supo su autor. Los Borgia se habían granjeado muchos enemigos entre las las principales familias aristócratas romanas, como los Colonna y los Orsini. La leyenda negra acusaría, sin pruebas, a su hermano César.

César Borgia, el Duque Valentino

César consiguió lo que su hermano no pudo lograr. Colgó los hábitos y lideró el ejercito del papa. Conquistó toda la Romaña italiana, devolviendo la supremacía pontificia a sus territorios. Su padre le convirtió en duque de la Romaña y recibió del rey Francés Luis XII el ducado de Valence, por lo que le vino el sobrenombre de duque Valentino o simplemente el Valentino. Se casó con Carlota de Albret de la que tuvo una hija llamada Louise, a la que nunca conoció. También tuvo dos hijos ilegítimos, Camila y Girolamo, que estuvieron bajo la protección de su tía Lucrecia en Ferrara.

Cesar Borgia, los hijos del papa Rodrigo Borgia

Grabado de César Borgia, el Valentino.

Si algo mostró César Borgia fue ser un “magnífico y esplendido príncipe”, en palabras de Nicolás Maquiavelo, que basó en él su libro “El príncipe”. Portaestandarte de los ejércitos pontificios, puso de rodillas a todas las ciudades que durante casi un siglo se habían negado a pagar tributos como vasallos de los territorios pontificios. Combatió a todos y con todos pactó. Navegó con gran prudencia con enemigos superiores, como Francia, España o Nápoles, y pudo mantenerse al margen durante la guerra por la conquista el reino del sur de la península, que finalmente caería del lado hispano.

Pero había demasiados enemigos y el veneno terminó con el papa Borgia el 18 de agosto de 1503, y a punto estuvo de hacer lo propio con el valentino. Estuvo muchos días en cama cerca de la muerte, y perdió un tiempo precioso que sus enemigos aprovecharon. El mismo Maquiavelo diría que César tenía todo preparado para cuando su padre faltase, excepto caer enfermo.

Tras la muerte del papa, le sucedió Pío III, afín a la familia Borgia pero que sólo duró 3 semanas. El siguiente fue Giuluiano della Rovere que traicionó un pacto con César y lo entregó a Gonzalo Fernández de Córdoba, el “gran Capitán”. Este le embarcó ara España donde estaría varios años preso.

César perdió todos sus títulos y terminó sus días junto a su cuñado Juan de Albret, rey navarro, tras huir en 1506 del Castillo de la Mota en Medina del Campo. En momento de gran debilidad del reino navarro, el rey vio en César un magnífico comandante para su ejercito, y le nombró capitán general. Si embargo tratando de liberar Viana en manos rebeldes, cayó en una emboscada que resultó fatal. Era el 11 de marzo de 1507.

Lucrecia Borgia

Lucrecia fue casada con fines políticos en numerosas ocasiones y en otras tantas descasada para un nuevo enlace. Todo con la finalidad de conseguir influencia y poder para la familia. Así primero fue un Sforza de Milán, Giovanni, luego Alfonso de Aragón, de Nápoles (con el que tuvo a su hijo Rodrigo) y terminó desposándose con Alfonso d’Este, duque de Ferrara y Módena. Para que se llevara a cabo este enlace con una de las casas importantes de Italia, Rodrigo tuvo que aportar una enorme dote y eximir a la ciudad de los pagos a la iglesia. Lucrecia tendría 5 hijos, falleciendo en 1519 de uno de los partos. Al menos los últimos años los vivió en paz en Ferrara, apoyando como mecenas la cultura y el arte, aunque antes tuvo que ver como fallecían sus hermanos y su padre. Sobre ella cayó gran parte de la leyenda negra acusándola del uso indiscriminado de veneno. Como la mayoría de la leyenda familiar fue acusada sin ninguna prueba.

El último de los hijos de Vanozza fue Jofré. Buscando la alianza con el reino de Nápoles, se casó con Sancha, hija de Alfonso II de Nápoles. Con ello consiguió el principado de Squilacce. Después de Sancha, con la que no tuvo hijos, se casó con María de Milá, que le dio cuatros hijos muy asentados entre la nobleza napolitana, todos heredaron título nobiliarios, conde, príncipe o marqués.

lucrecia borgia, los hijos del papa Rodrigo Borgia

Retrato atribuido a Lucrecia Borgia (Bartolomeo Veneto)

Los últimos hijos del papa

Ya siendo papa, Rodrigo conoció a Giulia Farnese que fue su amante en sus últimos años de vida. Se acusó al papa de la paternidad de su hija Laura, mientras Giulia estaba casada con Orsino Orsini. Esto nunca se demostró. En sus últimos tiempos aún tuvo dos hijos de madres desconocidas. Rodrigo (1503) que terminó de abad en un monasterio y Giovanni (1498). Este último, llamado “infans romanus”, terminó junto a su hermana en Ferrara y falleció en Génova en 1527.

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