Eurípides, el gafe de Grecia

Conocido como el más grande poeta de tragedias de toda Grecia, Eurípides tuvo una vida rodeada de no buena fortuna, por lo que se puede considerar como un personaje con gafe.

Antes de encontrar su auténtica vocación en la creación de tragedias, intentó otros oficios como atleta, orador, pintor, pero fracasó en todos ellos lo que le llevó a un estado de frustración durante toda su vida. De hecho sus obras tenían mucho éxito entre los entendidos pero menos entre el público general. Tampoco se le dio bien el arte de las conquistas amorosas, causado por un problema de mal aliento o halitosis, lo que hacía que las mujeres no pudieran soportar el mal olor.

Otro caso más de su mal fario fue su segunda esposa, a la que sorprendió en plena infidelidad, y que, al parecer, fue la causa de la dureza que muestra en todas sus obras en todos los casos de adulterio.

En los últimos años de su vida se retiró a la corte del rey Macedonio Arquelao I, pero eso no le libró de su mala fortuna y esta vez resultó fatal. Al parecer acompañando al rey en una cacería fue devorado por una jauría de perros, lo que le causó la muerte a los 75 años. Pero no quedó ahí la diosa fortuna que quiso aparecerle aún después de muerto. Cerca de su tumba brotaron unas aguas putrefactas, por lo que el mal olor hacía que nadie se acercara a su lápida.

El mismo Aristóteles se refirió a Eurípides como “el poeta más trágico”, aunque no sabemos si por el tema de sus escritos o por la historia de su vida.

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