El zasca de Bernard Shaw a la reina de Inglaterra

María de Teck fue reina consorte de Jorge V de Inglaterra (que por cierto era clavadito a su primo, el zar Nicolás II), que reinó en la pérfida Albión y todas sus posesiones, entre 1910 y 1936.

Una de las características más peculiares de la reina, eran las ansias de conseguir cosas, sobre todo aquellas que tenían gran valor.

Cuando algo le gustaba hacia lo posible y lo imposible por conseguirlo, llegando a hacer insinuaciones tan directas como “lo estoy acariciando con la mirada” o “¿podría echarle un último vistazo a esa maravilla?”.

Como era de esperar, sus insinuaciones solían ser tener el efecto esperado, y los dueños de los desdichados objetos, le regalaban a la reina lo que fuera menester.

Un día se le ocurrió añadir a su fantástica casa de muñecas, una biblioteca. Pero con la particularidad de que los libros eran reales, pero en miniatura. La mayoría de los escritores de la época, donaron sus mini obras a la curiosa biblioteca, salvo uno: Bernard Shaw.

Al parecer el genial dramaturgo irlandés, no solo se negó a la donación, sino que le indicó un lugar exacto, y no muy bien sonante, por donde podía meterse su graciosa majestad sus libros en miniatura.

Bibliografía: “Las cloacas de la historia” (Michael Farquhar)

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