El Sitio del Real Felipe

Las muchas y diversas Guerras de Independencia de la América continental española se enmarcan a principios del siglo XIX; gracias a la desconexión con la metrópoli por derrotas navales como la de Trafalgar en 1805 y a su debilitamiento en la siguiente Guerra de Independencia peninsular.

De los muchos acontecimientos y grandes actos ocurridos en estas guerras llevadas en América a inspiración de las 13 Colonias, hoy destacamos la del Fuerte Real Felipe, en el puerto del Callao, Lima, Perú. El cual fue la última plaza defendida por los realistas, tras cuya capitulación la presencia española en el continente terminó.

El sitio del Real Felipe

Plano de fuerte y puerto del callao 1761

Fue en 1747 cuando con el gobierno del virrey José Antonio Manso de Velasco se ordenó la construcción de esta fortaleza. El puerto del Callao era de vital importancia para la corona puesto que era desde allí desde donde se embarcaban las riquezas que partían a la capital. La fortaleza se construyó al estilo de las fortificaciones de Vauban, teniendo forma de estrella con cinco puntas o baluartes; fue la mayor fortificación construida por los españoles en América.

Durante la Guerra de Independencia en Perú, iniciada en 1811, hasta el año 1821 la ciudad de Lima permaneció en manos del virreinato. Pero en ese momento al cargo de la defensa de la fortaleza se encontraba el general José de la Mar, designado por el último virrey español, José de la Serna. Este pronto capituló a los patriotas y se unió a sus filas. Fue el propio héroe independentista José de San Martín quien rebautizó al lugar como Castillo de la Independencia.

Aunque la confusa situación de la guerra y, en un momento dado, el impago de los salarios a las tropas patriotas hizo que la guarnición del Callao se sublevase contra sus comandantes y se pasasen al bando realista, recapturando el virreinato para si la ciudad de Lima.

jose ramon rodil

José Ramón Rodil, un héroe según Bolivar

Fue en este momento de 1824 cuando el brigadier José Ramón Rodil tomó el mando de la fortaleza, negándose a aceptar la capitulación dada tras la pérdida realista en la Batalla de Ayacucho en ese mismo año y siendo sometido al mayor asedio de las Guerras de Independencia. La ciudad se abandonó al inicio del sitio a los patriotas, refugiándose en la fortaleza gran parte de los ciudadanos realistas de Lima, entre 3.000 y 5.000 con algo más de 2.000 soldados; mientras se enfrentaba contra el ejército combinado sitiador de las diferentes repúblicas independientes con alrededor de 5.000 hombres y una armada sitiando el fuerte por mar dirigidos por el general venezolano Bartolomé Salom.

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Fue de esta forma con la que los sitiados resistieron hasta el 23 de enero de 1826. Con una superpoblación enorme, que causó numerosas epidemias entre la guarnición y los refugiados, y con la rigurosa marcialidad del brigadier Rodil, que no dudaba en ejecutar a quien intentase desertar.

En el momento de la rendición el general patriota Salom demandaba para Rodil la pena capital, a lo que Bolívar, dictador del Perú, dijo que “El heroísmo no es digno de castigo” en referencia a la enconada resistencia que mostró Rodil. Sólo alrededor de un tercio de los refugiados en el fuerte sobrevivió al sitio y únicamente 400 de los 2000 hombres que lo defendían pudieron salir de él, levantando las banderas de sus regimientos y con honores del buen adversario.

El heroísmo no es digno de castigo

Simón Bolivar

Fin del Imperio Español

Fue solo tras este episodio con el que la presencia de la corona acabó en la América continental puesto que solo cinco días antes, en el Tratado de Tantauco, se entregaba el archipiélago de Chiloé a los Chilenos. Y sería 72 años después, en la Guerra del 98, cuando finalmente se perdería cualquier territorio americano.

Bibliografía:
Margarita Guerra. (2016). Cronología de la Independencia del Perú. Lima: Instituto Riva Agüero.

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