Alejandro Malaspina, de marino ilustrado a exiliado

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Este marino con apellido digno de una novela de Pérez Reverte, fue uno de nuestros marinos ilustrados del siglo XVIII. Héroe de armas contra los barcos británicos, realizó una ambiciosa expedición alrededor del mundo y terminó como tantos otros militares brillantes, presa de los políticos y finalmente exiliado.

Retrato de Alejandro Malaspina en 1885

Nacido en Italia, ingresó como guardiamarina en Cádiz en 1774 y tuvo importantes  logros en una carrera meteórica. En el asedio a Gibraltar de 1780 logró la hazaña de sublevar a la marinería de su fragata ‘San Julián’ capturada por los británicos, recuperando la nave. Su méritos continuaron y sus ascensos también motivados principalmente por sus acciones frente a la armada británica. No había cumplido los 30 años y ya era capitán de fragata.

Pero como buen ilustrado no podía faltar su gran expedición. En julio de 1789 partía de Cádiz la ‘expedición Malaspina’, aprobada por Carlos III en sus últimos momentos de vida, y que le llevaría durante más de 5 años por las posesiones hispanas en América y Asia. La expedición contó con un electo científico de impresión para la época: astrónomos, naturalistas, pintores, botánicos, etc. Este hito que lo realizó junto a José Bustamante a bordo de dos corbetas diseñadas expresamente para le expedición y que Alejandro bautizó como Descubierta y Atrevida en homenaje al explorador británico James Cook.

La expedición Malaspina fue casi una vuelta al mundo

Sin embargo a su regreso no gustó su informe que recomendaba mayor autonomía de las colonias y pasó al olvido. Se le acusó de participar en una trama para derrocar al valido de Carlos IV, Manuel Godoy y fue condenado con 10 años de prisión en 1796. No los cumplió pues al parecer las presiones de Napoléon para su liberación lo llevaron exiliado a Italia donde fallecería en 1809.

2 Responses

  1. Maeve Doyle

    Al Señor Malaspina le acompañaba Tadeo Haenke, famoso naturalista checo. Durante la expedición Haenke elaboró una carta de colores para codificar los tintes que luego usaría en sus ilustraciones de botánica. La carta tiene como núcleo central una carta de colores anterior realizada por Ferdinand Bauer, dada a Haenke en Viena en 1786.

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