África, el granero del Imperio Romano

La expansión de Roma por el norte del continente africano comenzó tras la toma de Cartago que puso fin a la tercera guerra púnica en el año 146 a.C. Enseguida Roma advirtió el potencial de estas tierras por muchos motivos. Primero el dominio total del mar Mediterráneo y después como fuente de enormes recursos.

Las provincias Africanas

Durante el apogeo del gran Imperio Romano se llegaron a crear hasta cuatro provincias en África, que ocupaban más de 4.000 km entre las actuales Marruecos y Libia:

  • Africa Proconsularis
  • Africa Numidia
  • Mauretania Caesariensis
  • Mauretania Tingitana

Ya fuera aprovechando las ciudades conquistadas, como Sabrata o Leptis Magna, o fundando nuevas como Timgad, la ciudad cuadrada creada por los veteranos de Trajano, la expansión de Roma promovió la creación de una extensa red de calzadas que unían los puertos y las ciudades para asegurar el tránsito de las caravanas con los productos que tanto demandaba la ciudad de las siete colinas.

plano de timgad

Plano de la ciudad cuadrada de Timgad

Productos africanos

Siempre se ha reconocido a áfrica como el granero de Roma, sobre todo por la enorme cantidad de cereal que recibía la ciudad imperial a través de los puertos africanos, principalmente de Cartago. Ya en la primera época imperial, en tiempos de Augusto, este cereal servía de alimento a cerca de 150.000 personas.

Pero no sólo cereales llegaban a la península itálica desde los puertos africanos, el aceite de la actual Túnez era muy apreciado por los romanos. Safétula fue una de las ciudades que destacaron por sus olivos y su producción de aceite.

Otro alimento muy cotizado era el garum, vísceras de pescados fermentadas y que se usaban como salsas. Desde el interior llegaban una gran variedad de mercancías, desde de fieras salvajes para los juegos del anfiteatro o caballos para el circo, a marfil, piedras preciosas o incluso esclavos.

Las ciudades romanas de África

La antigua ciudad fenicia Leptis Magna, fue una de las ciudades más importantes, hasta el punto que llegó a ser la cuna del emperador Septimio Severo (el primero de la dinastía Severa)  nacido en esta monumental ciudad en el 146 d.C. Esta ciudad poseía una imponente avenida de 2 kilómetros de largo, flanqueado por columnas a cada lado que unía el puerto con los principales edificios de la ciudad.

leptis magna

Así era la increíble avenida de Leptis Magna

Sabrata, antigua ciudad de origen fenicio, emergió con fuerza tras la conquista del reino de Numidia y se convirtió en una gran ciudad monumental. El teatro, del siglo II, es uno de los mejor conservados de África.

Ciudades también importantes encontramos la ciudad cuadrada, Timgad, o Sufétula, situada cerca de Sbeitla, en Túnez, y que era cruce de numerosos caminos que unían las ciudades más imperantes de la zona. Volubilis, la ciudad de los mosaicos, estaba situada en los límites occidentales del imperio en el actual Marruecos. Estos mosaicos influyeron tanto en los habitantes de la zona, que su estilo decorativo se emplean aún hoy en día en las alfombras bereberes.

La decadencia africana

A partir del siglo IV, todas estas ciudades fueron perdiendo importancia a la par que el imperio comenzaba su cuesta abajo. Incursiones de pueblos del interior y sobre todo las temibles invasiones de los vándalos, que saltaron de la península ibérica a África hasta llegar hasta la mismísima Roma, aceleraron en el declive de estas provincias.

Fuente: “Roma Antigua”, de A.M. Liberati/F. Bourbon

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